¡Wow, carreteras de hielo!

Carreteras de hielo, suena divertido ¿verdad? Si de pequeño (y no tan pequeño) te colaste en el lago de tu barrio a resbalar en el hielo y lo primero que hiciste nada más llegar a Nueva York fue irte a patinar a Central Park, no dejes de leer porque en tus próximas vacaciones vas a poder conducir sobre el hielo. ¿A dónde tienes que ir? Coge papel y boli.

Primera parada, Canada, carretera de Tibbitt a Contwoyto. Debido a las bajas temperaturas les es imposible construir carreteras de las de toda la vida así que se han aliado a su enemigo y el resultado es esta carretera, en la que 500 kilómetros, de los 600 que la componen, están sobre el agua.

 

Continuamos en Canadá con la carretera de Inuvik a Tuktoyaktuk. Solo está abierta de diciembre a marzo, cuando la seguridad lo permite y está “construida” sobre el delta del Río McKenzie.

Cambiamos de continente y nos volvemos a Europa porque en Estonia encontramos el archipiélago Moonsund. La isla principal, Hiiumaa,  se comunica en invierno con el resto del continente gracias a una carretera de hielo que, con 26 kilómetros y medio, es la carretera de hielo más grande de Europa.

Y para acabar nos venimos al laito de casa, a Paso de Gois, en Francia. No es exactamente una carretera de hielo pero el nivel del agua sube tanto que la carretera se hace impracticable, impidiendo el paso o dificultándolo, cuando la marea está alta.

 

¡A resbalar se ha dicho!

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